ESG ya no es una lista de comprobación de cumplimiento, sino el nuevo requisito operativo de rendimiento empresarial y creación de valor. Pasar de los informes retrospectivos a una dirección prospectiva en tiempo real es una necesidad absoluta para las empresas que se enfrentan a un panorama normativo en constante evolución, especialmente la Directiva sobre informes de sostenibilidad corporativa (CSRD).
Principales conclusiones del cambio estratégico: de informar a dirigir: ESG debe utilizarse de forma proactiva para impulsar el crecimiento a largo plazo, no sólo para cumplir. Adoptar la doble materialidad significa tener una visión más integrada de los riesgos y oportunidades financieros y no financieros, lo que exige una transparencia continua y operativa de los datos, mucho más de lo que contienen los informes anuales.
El mandato de los datos en tiempo real: Para gestionar eficazmente los resultados ESG se requiere el mismo tratamiento estricto que para la gestión financiera. Esto significa llevar la infraestructura de datos ESG al mismo nivel de puntualidad, automatización y fiabilidad. Los datos en tiempo real, es decir, para la contabilidad del carbono (RTCA), son necesarios para tomar decisiones operativas como el cambio de carga para reducir proactivamente las emisiones de CO₂.
ERP como fuente única de la verdad: Para garantizar la auditabilidad y el cumplimiento del CSRD, la información ESG debe capturarse a nivel de transacción. Los sistemas ERP de nueva generación (p. ej., SAP, Dynamics 365) deben convertirse en la única fuente de verdad, reuniendo las medidas financieras con los KPI ESG de los sensores IoT, la gestión de la energía y las cadenas de suministro.
Afrontar el reto del alcance 3: Las emisiones de alcance 3 representan hasta el 90% de la huella de una empresa, pero la calidad de los datos es baja (a menudo se basan en estimaciones poco fiables de los gastos). El cumplimiento de requisitos legislativos como la Directiva sobre el comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero exige una transición a datos fiables basados en la actividad y una profunda integración de los proveedores.
La propuesta de valor: Un ESG operativo sólido crea un ROI real. Las estrategias fluidas pueden proporcionar un elevado potencial de aumento del EBITDA (hasta un 33% según los análisis) y obtener una prima de los inversores. Los datos buenos y sólidos son una póliza de seguro contra la pérdida de reputación y una fuerza para aumentar el valor de la empresa.
El éxito de la implantación requiere algo más que nuevas herramientas: exige una mentalidad ESG con la cultura corporativa y los equipos operativos.
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