Marruecos se está convirtiendo rápidamente en un importante competidor en la producción de amoníaco verde, un componente crucial para los fertilizantes sostenibles y un prometedor vector energético para el futuro. Con sus vastos recursos solares y eólicos y sus ambiciosos objetivos en materia de energías renovables (20 GW para 2030), el país norteafricano ocupa una posición privilegiada para impulsar esta transición hacia energías limpias.
El amoníaco verde se produce utilizando hidrógeno verde (procedente de la electrólisis del agua alimentada por energías renovables) y nitrógeno del aire, descarbonizando fundamentalmente un proceso tradicionalmente intensivo en energía. Grandes empresas como OCP Group están invirtiendo miles de millones para aumentar la producción, con el objetivo de producir un millón de toneladas anuales en 2027.
Sin embargo, la integración de fuentes de energía renovables intermitentes con las demandas continuas del proceso Haber-Bosch supone un reto importante. Aquí es donde brilla la innovación. Las soluciones avanzadas, como los sistemas de gestión de la energía basados en IA y las operaciones de planta flexibles, son fundamentales. Permiten la optimización en tiempo real, garantizan una producción continua a pesar de las fluctuaciones energéticas e impulsan la eficiencia general del proceso.
La situación estratégica de Marruecos, unida al apoyo gubernamental y a la fuerte inversión en infraestructuras de energías renovables, consolida su papel como exportador clave a Europa y contribuyente esencial a los esfuerzos mundiales de descarbonización.
El futuro de los procesos industriales sostenibles pasa por una gestión inteligente de la energía.
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